Inicio»Isla Calavera»‘La Carambada’

‘La Carambada’

4
Compartido
Pinterest Google+

Cuenta la leyenda que la Carambada fue una mujer de carácter jovial, franco y decidido; sin mayores atractivos que los de una mujer común

Por: Cristóbal Vega Prado

Huérfana desde niña y sin ninguna orientación moral, se inició por la compañía de los bandoleros de la región.

Su verdadero nombre fue Oliveria del Pozo, pero decía llamarse Leonarda Martínez, conservando su identidad en el anonimato para que su familia no sufriera represalias. Sus correrías tuvieron efecto en el valle del estado de Querétaro, a mediados del siglo XIX, cuando aún persistían las agitadas revueltas que surgían en las poblaciones con motivo de la instauración del régimen republicano.

La Carambada se ocupaba durante el día, como cantinera y jugadora, mientras que por las noches se dedicaba a robar en los caminos y asaltar las haciendas, sorteando en todo momento los peligros. Pero ocurrió que una noche Rómulo Alonzo, segundo de los rurales, salió en busca de la Carambada para aprehenderla; enfrentándose con ella y su pelotón cerca de la actual ex hacienda La Capilla.

En esta ocasión su surte estaba echada, pues fue mortalmente herida: sus enemigos, creyendo que estaba muerta, la atravesaron en un burro y la condujeron al poblado para que le practicaran la autopsia, fue cuando se dieron cuenta que continuaba con vida. Al reanimarla, solicito un sacerdote para confesar arrepentida todos sus crímenes. Muriendo al día siguiente.

Este controvertido personaje ha sido motivo de diferentes escritos, entre ellos se encuentra la novela de Joel Verdeja Soussa, La Carambada. Realidad Mexicana, donde se le atribuye a la Carambada la muerte de dos ilustres personajes: un Presidente de la República y un Gobernador del Estado de Querétaro. Corre el rumor popular de que la muerte de Benito Juárez se debió a una hierba conocida como la veintiunilla que ella le dio.

Es Valentín Frías quien nos da datos descriptivos de Leonarda Martínez, pues en el proceso judicial que se le siguió (Archivo Histórico de Querétaro, fondo ejecutivo, serie 3ª, Vol. 1884, exp. 107) no consignan las descripciones de los reos detenidos, de ella dice Frías que era chaparra, demasiado trigueña, de ancha cara con una cicatriz en el carrillo izquierdo, de pelo negro y ojos vivarachos, gorda y de levantado pecho, de carácter jovial y franco, de genio agudo, que era atenta y de trato fino cuando trataba con gente decente, especialmente con las damas.

Pero que cuando estaba con su gente era lo más rastrero, que vestía con enagua corta de colores chillantes, saco corto con mascada cruzada sobre el pecho con rebozo fino del Valle, calzaba botines bayos de rechinido, tacón alto con adornos de hebillas o seda, sombrero galoneado cuando montaba, llevando aretes, collar y anillos con dijes de relumbrón.

Continúa diciendo Frías que no había fiesta o fría en la que no se le encontrara con su cantina y baile o con una casa de prostitución o de juego, siempre rodeada de amigos.

De sus orígenes, Valentín Frías, dice que fue originaria de un pueblito de indios cercano a esta Ciudad, llamado “La Punta”, que a muy corta edad quedó huérfana, quedando a cargo de sus hermanas, comenzando con la crápula y los vicios, haciendo excursiones nocturnas en compañía de maleantes, robando animales en ranchos vecinos, por lo que muchas veces ella capitaneaba la gavilla o la de algún otro malhechor, Leonarda cargaba con su mosquete, pistolas, machete y lanza, las que manejaba como el mejor.

Fuentes consultadas
La Sombra de Arteaga. Querétaro. Mayo 10 de 1884. AHQ
Biblioteca del H. Congreso del Estado de Querétaro Arteaga.
Septién y Septién, Manuel. Artículos históricos sobre Querétaro. Obras de Manuel Septién y Septién. Tomo IV. Gobierno del Estado de Querétaro. 1999.
Verdeja Soussa, Joel. La Carimbada. Realidad Mexicana. Ediciones Cimatario. Cuarta Edición. Querétaro, Qro. 1994.
Diario de Querétaro, 7 de octubre de 2007,

Entrada anterior

Déficit histórico en Colón

Siguiente entrada

45 Aniversario de la Dirección General de la Educación Tecnológica y Agropecuaria

Ningun comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *