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La cueva del soldado

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Cuenta la leyenda que un soldado venía huyendo de las fuerzas revolucionarias, internándose entre los cerros queriendo ocultar las monedas de oro que cargaba en su mula

Por: Cristóbal Vega Prado

En un enfrentamiento salió herido, llegó al cerro del picudo y sobre el arroyo del saucito encontró una formación natural en forma de cueva con una pequeña entrada por la que se deslizó al interior logrando burlar a sus perseguidores resguardándose del intenso frío que calaba hasta los huesos, por temor a ser encontrado no prendió fuego y se limito a limpiar las heridas con hojas que había recolectado durante su camino, después de tres días se arrastro hasta la entrada observando si pasaban los soldados y a la escucha de voces o caballos, sin embargo no se escuchaba más que el sonido del viento, el canto de los pájaros y el correr del agua por este pequeño arroyo , temeroso, salió lentamente, tenía hambre y sed, se dirigió al arroyo, sació su sed y recogió algunas ramas secas para hacer una pequeña fogata, ya en el interior de la cueva revisó sus heridas y se dio cuenta que estaban llenas de pus, lamentando su suerte escondió las monedas de oro a un costado de la entrada y se recostó a dormir esa noche, calentado por el fuego y el pequeño zarape que cubría la mitad de su cuerpo, al día siguiente lo despertó la intensa fiebre y queriendo pedir ayuda se arrastro a la salida de la cueva, pero el esfuerzo no le alcanzo quedando muerto tras una dolorosa agonía… se dice que sus restos aún se encuentran visibles y que las personas que pasan por el lugar les ofrece el dinero a cambio de que depositen sus restos en el panteón, pero además pone la condición de que sea a las doce de la noche y pasar tres pruebas más, así que nadie a sido tan valiente para aventurarse por estos parajes y menos en la oscuridad.

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